El Jueves 19 de Marzo
Los estudiantes y ex alumnos/as participaron de un mural, acompañado por la música y la poesía.
A su vez es un acto comunitario en el que nos encontramos, para reflexionar sobre los cincuenta años del golpe de Estado de 1976.
Compartieron fragmentos de la obra de Paula Bombara, el Mar y la Serpiente:
Composición Tema: Los desaparecidos
Son 30.000.
30.000 personas con 30.000 historias que no pueden contarnos.
Tal vez una de ellas sería hoy mi profesor de geografía o de
música. O el chofer del colectivo que tomo a la mañana. O quizás el señor de
bigotes y ojeras que me cruzo en el subte cuando vuelvo a mi casa. Tal vez.
De esas 30.000 personas extraño con todo mi corazón a una.
Extraño a mi papá.
Sí. A mi papá lo hicieron desaparecer de una esquina. Se fue
de mi vida como una hoja de árbol empujada por el agua de las alcantarillas.
Crecí pensando que me había dejado porque yo no era
importante, porque no valía lo suficiente.
Pero me equivoqué. Ahora creo que lo entiendo.
Después, también nos llevaron a mi mamá y a mí. Pero ésa fue
una tormenta que duró menos.
Mi mamá siempre me dice que todo lo que hicieron los 30.000
desaparecidos que desaparecieron y los otros miles que aún están (golpeados y
miedosos, pero que están), todo, fue para que nosotros viviéramos en un mundo
mejor, en un mundo donde la palabra, las ideas valgan.
Hoy nos faltan 30.000 personas con nombre y apellido.
30.000 es un montón de gente.
Ya no nos tropezaremos con ninguna de ellas en la calle.
Ya no les compraremos chicles, si es que algunas decidían
ponerse un quiosco.
Tampoco les pagaremos la boleta del gas, si es que algunas
terminaban trabajando de cajeros en un banco.
Un agujero de 30.000 personas que podrían haber hecho tantas
cosas...
No están ni para preguntarles la hora.
Pero bueno, no podemos cambiar el pasado. Lo que sí podemos
es recordar que nos faltan injustamente.
Yo jamás podré olvidarlos. Lo tengo a mi papá, que me
recuerda siempre a los otros 29.999.
Además compartimos un fragmento de una obra que se llama las abuelas cuentan del cual leímos la Poesía denominada: Tambor.
Tambor
Como un tambor que suma una y otra vez soy.
Como algo que vino de otra parte y
volverá allí soy.
El que quiere seguir siendo soy.
El que todavía no acepta el reto del silencio y del olvido inevitable soy.
El que desea despertar y estar de pie ante un alto y quizá intrincado o sobrehumano misterio, el que desea saber y conocer, el que quiere desprenderse de todo temor. Soy.
El que quizás descubra que el universo, las galaxias, los sistemas solares, los mundos, la vida orgánica, la humanidad es parte de un todo simple.
