martes, 7 de abril de 2026

Te compartimos un Cuento llamado El parque Còsmico

 Este cuento fue escrito por Fabián Sevilla:


Biografía del Escritor Fabián Sevilla

Compartimos un cuento del Escritor

Fabián Sevilla nació en Mendoza, Argentina, en 1970.

Primero estudió Comunicación Social y ejerció como periodista; luego, estudió Lengua y Literatura, y hoy también se dedica a dar clases. Es autor de diversos cuentos, novelas, poemas y obras teatrales.

Además, escribe guiones de cómic para niños y jóvenes. Se dedica a capacitar docentes sobre literatura infantil y juvenil, y a dictar talleres de lectura y escritura.

Su pasión por la escritura comenzó desde chico, cuando con su hermano, Ariel Sevilla, estrenaron su primera obra teatral y, a partir de allí,

crearon musicales y comedias para distintos públicos. En la actualidad, publica en editoriales argentinas y de otros países de América, como Brasil, Colombia, México, Chile y Estados Unidos.

Entre sus obras se encuentran A Frankenstein se le fue la mano, El resfrío del Yeti, ¿Quién mató a la madrastra? ¿Has visto a un mamut andar en bicicleta?

Ganó el Premio de Literatura El Barco de Vapor 2013 por su novela El viernes que llovió un circo y fue elegido por la provincia de Mendoza como representante para la Feria del Libro de La Habana 2019, con su obra Angurrias no es ningún gallina y otras actividades del zorro.

El Parque de Diversiones Cósmico

Lucas, el astrónomo, se aburría extragalácticamente.

También… ¡como para no aburrirse!

Por obligaciones de su profesión, se pasaba todas las noches mirando al

cielo a través de su telescopio. Y siempre las mismas estrellas; y siempre la

Luna, ya que, aunque mudara sus fases, también era la misma.

—Si al menos Marte cambiara de color o Saturno perdiera un anillo

—deseaba Lucas, sin despegar el ojito del visor del aparato.

Pero nada extragalácticamente novedoso ocurría allá arriba y eso le fue

agriando el humor. De ahí que nadie se acercara al observatorio, por lo cual,

además, sufría una gran soledad.

Una noche, Lucas miró por el telescopio y vio millones de puntitos brillantes

que caían derechito hacia él. Al llegar a cierta altura, se encendieron como

brasas, y les crecieron colas largas y luminosas.

Creyó que, de tanto desear un cambio en el cielo, ¡había causado que

las estrellas se desprendieran! Se preocupó extragalácticamente y cerró los

ojos. Sintió un ruiderío infernal afuera y el suelo se movió como si hubiera un

terremoto.

Cuando volvieron el silencio y la calma, se asomó por la ventana y frente al

observatorio halló un montón de piedras. Algunas chiquitas como guijarros,

otras medianas como osos dormidos, o muy grandes, y que sin duda pesaban

toneladas por los cráteres que habían dejado impresos al momento del choque.

—¡Meteoritos! —dijo sin equivocarse—. ¿Y ahora qué hago con ellos? —se

preguntó.

Luego de recordar lo que venía deseando sin éxito desde hacía tiempo, tuvo

una idea extragalácticamente brillante. Sacó sus herramientas, salió a todo

galope del observatorio y se puso a trabajar.

Con los meteoritos más chiquitos marcó rectángulos en el piso, que

separó con senderos. Dentro, sembró césped, flores y plantitas. Acomodó

los meteoritos medianos uno al lado del otro. Les hizo escaleritas y los unió

con pasarelas que él mismo construyó. Puso los más grandotes rodeando el

observatorio y en cada uno colocó cartelitos que había escrito con todo lo que

hay que saber sobre esos pétreos visitantes del espacio. Llenó con agua los

cráteres. A los menos profundos, los transformó en fuentes; a los más hondos,

les puso trampolines y se convirtieron en unas

piscinas adorables.

No descansó hasta que se sintió satisfecho. Cuando dio por terminado el

trabajo, ya había amanecido, así que se aseó un poco, se vistió bonito y corrió

al pueblo. Ya muchos habían salido a hacer sus cosas. Por eso, parados en

medio de la plaza central, varios pares de oídos escucharon a Lucas anunciar:

—Los invito al Parque de Diversiones Cósmico.

—¿Parque de Diversiones Cósmico?

—Sí… Hecho con meteoritos de verdad, para que todos conozcan los

secretos del universo y, además, se diviertan extragalácticamente.

¡No más aburrimiento, malhumor ni soledad!

La propuesta debió sonar extragalácticamente entretenida porque, desde

ese día, el observatorio se llena de chicos, grandes y ancianos. Curiosos y en

busca de alegría, caminan entre los jardines marcados con los meteoritos más

chicos; recorren el laberinto hecho con los medianos; o se plantan frente a los

más grandes para aprender y sorprenderse. También dan de comer miguitas a

los peces que nadan dentro de las fuentes-cráteres o se pegan un chapuzón en

las piletas-cráteres.

Ahora, cada noche Lucas mira al cielo y sabe que no siempre es igual.

Cambia, se modifica. También mira por la ventana del observatorio y se siente

extragalácticamente feliz de su ocurrencia, esperando a que vuelva el día para

que el Parque de Diversiones Cósmico se llene de gente, sorpresas y diversión.

Fabián Sevilla

 

Palabras Claves:

Astrónomo: científico que investiga las estrellas, los planetas, las galaxias

y otros cuerpos celestes.

Profesión: trabajo que tiene una persona que estudió y se preparó para

hacerlo.

Guijarros: pequeñas piedras.

Pasarelas: puentes para pasar caminando.

Pétreos: hechos de piedra.