El día 17 de Octubre desde las 8:30 a 16:00 horas, se desarrollará en el Polo Educativo Saavedra, un importante encuentro de Bibliotecarios y Bibliotecarias en el cual compartirán experiencias para favorecer una genuina calidad educativa.
PROGRAMA:
En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos para darle un sentido, a nuestra existencia. "Cervantes"
El día 17 de Octubre desde las 8:30 a 16:00 horas, se desarrollará en el Polo Educativo Saavedra, un importante encuentro de Bibliotecarios y Bibliotecarias en el cual compartirán experiencias para favorecer una genuina calidad educativa.
PROGRAMA:
Este día promueve la reflexión
histórica, el diálogo intercultural y el reconocimiento y respeto por los
pueblos originarios.
Se trata de un día internacional
en el que debemos profundizar en los grandes valores de la diversidad cultural:
Concienciar sobre la importancia del diálogo intercultural, la diversidad y la
inclusión. Lograr que todas las personas nos comprometamos y apoyemos la
diversidad mediante gestos reales en nuestro día a día.
Este cambio de paradigma implicó
dejar atrás la conmemoración de “la conquista” de América para dar paso al
análisis y a la valoración de la inmensa variedad de culturas que han aportado
y aportan a la construcción de nuestra identidad.
El Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI),
es un organismo creado para promover y proteger los derechos de los pueblos
originarios a través de las políticas que se establecen, planifican y definen
con la participación de los mismos pueblos y comunidades. Por medio de la ley
23.302 (1985), se crea este Instituto y se declara “de interés nacional la
atención y apoyo a las comunidades indígenas existentes en el país, y su
defensa y desarrollo para su plena participación en el proceso socioeconómico y
cultural de la Nación, respetando sus propios valores y modalidades. A ese fin,
se implementarán planes que permitan su acceso a la propiedad de la tierra y el
fomento de su producción agropecuaria, forestal, minera, industrial o artesanal
en cualquiera de sus especializaciones, la preservación de sus pautas
culturales en los planes de enseñanza y la protección de la salud de sus
integrantes.”.
Más tarde, la
Constitución Nacional (en su reforma del año 1994) -en el artículo 75, inc.17-,
dejó establecida una serie de derechos que se suman a los consagrados en los
instrumentos de rango internacional. Hoy en día, son los que dan lugar a
cientos de reconocimientos territoriales enmarcados en la ley 26.160 y sus
prórrogas, que desde 2006, declara la Emergencia en materia de posesión y
propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan las comunidades indígenas,
e impide los desalojos.
Actualmente, el INAI
integra y trabaja en forma protagónica con mesas interministeriales para
abordar las distintas problemáticas en forma interseccional, con la premisa
básica de propiciar y fortalecer las articulaciones entre los distintos
organismos a fin de concretar las acciones pautadas. Este Instituto –en
sintonía absoluta con lo establecido por el presidente Alberto Fernández-
promueve y protege los derechos de los pueblos originarios, como así también
desarrolla y coordina las políticas públicas para garantizar el desarrollo
comunitario, el derecho a la salud y la educación intercultural, el acceso a la
tierra y la preservación de las identidades culturales.
La educación en nuestro país está
asociada a Sarmiento a tal grado que el Día del Maestro se implementó el 11 de
septiembre para homenajear al llamado “Padre del aula” en la fecha de su
fallecimiento, de 1888.
Para Domingo Faustino Sarmiento, la educación debía ser publica, gratuita y común, y la misma para niñas y niños. Algo que no era la norma en el mundo de la época, en el cual la mujer solía ser relegada en todos los ámbitos de la sociedad.
Sarmiento pasó décadas dándole forma a su idea de educación pública para la Argentina, que fue llevando a la práctica desde los distintos puestos de poder que ocupó: gobernador de San Juan, senador, presidente de la nación, director de escuelas, e incluso como periodista desde los medios.
Lo primero que hay que decir de
Sarmiento es que la escuela pública argentina y los educadores y educadoras
recibimos el legado sarmientino y de alguna forma, somos sus herederos.
Sarmiento fue el principal
impulsor de una educación para todos y todas, en una sociedad que estaba en
profunda transformación. A través de la educación se propiciaba la igualdad
social, y se ocupaba de formar al ciudadano para la nación que se estaba
formando.
Sarmiento tenía ideas muy progresistas para su tiempo, y otras diametralmente opuestas. La educación debía ser para todos y todas, igualaba de forma completa a mujeres y hombres, algo polémico para la época. Pero a la vez, dejaba fuera a los indígenas, a quienes no consideraba siquiera dignos de ser educados.
Cuando Sarmiento se exilia en
Chile, por su oposición el régimen de Rosas, de allí lo envían a Estados Unidos
a estudiar el sistema educativo de esa nación. También viajó por diversos
países de Europa. Esa experiencia Sarmiento lo vuelca en sus diversos libros,
pero principalmente en “Viajes por Europa, África, y América” y en “De la
educación popular”, ambos de 1849.
En su libro Educación popular presenta distintos aspectos del amplio programa de educación que estaba imaginando a través de una educación popular que sería obligatoria, gratuita y sin religión para todos los niños y niñas entre seis y catorce años.
Pero el programa es mucho más vasto, piensa en los edificios escolares, la luz y ventilación en las aulas, el mobiliario, etc. Todo forma parte de una experiencia estética que educa y civiliza a los niños y niñas”.
La educación antes de las iniciativas de Sarmiento era para las élites, con mucha presencia de la iglesia, y generalmente con la ausencia de la mujer. Lo principal, entonces, del legado de Sarmiento, fue el generar una educación normalizada y común para todas y todos.
Durante su presidencia construyó
más de 800 escuelas, y la cantidad de alumnos pasó de 30 mil a 100 mil, en un
país de 2 millones de habitantes.
Sarmiento ya había instalado las
bases de lo que iba a ser la educación común en 1875 cuando fue director
general de escuelas de la Provincia de Buenos Aires. La ley que estableció en
ese momento fue la antesala del proceso que va a continuar con las discusiones
en el Congreso Pedagógico de 1882 y luego con la ley 1420 de 1884.
Esa escuela común fue toda una
batalla cultural que generaría profundos cambios políticos y sociales. Fue el
primer momento de gran expansión del sistema educativo argentino junto con la
creación y expansión de un sistema de formación de maestras y maestros a través
de las Escuelas Normales a cargo del Estado Nacional y distribuidas por todo el
país.
Cuando Sarmiento estuvo en EEUU conoció a Horace Mann. Él lo ayudaría a llevar adelante su proyecto de implantación y expansión de escuelas normales a través de la llegada de varias maestras y maestros norteamericanos a nuestro territorio. Sarmiento imaginaba que ese contingente de maestras y maestros podía ser difusor de esa de la escuela normal en nuestro territorio y así lo fue.
De hecho, a través de Mann se
realizan varios contratos entre esas educadoras y el Estado argentino para
instalarse en la Escuela Normal de Paraná y desde allí dirigirse a otras
ciudades para crear nuevas escuelas normales para las provincias.
La presencia de las mujeres en la
educación es un tema interesante para pensar su lugar en la sociedad de la
época. Si bien la presencia de las maestras en las escuelas tiene beneficios
económicos, entre los argumentos se entendía que eran más baratas para
contratar, también es un acto revolucionario.
Se estaba pensando en la
continuidad que tenían las mujeres en el cuidado de los niños respecto a la crianza,
pero al mismo tiempo se está sacando a la mujer de ese espacio donde estaba
confinada, que era el espacio doméstico, para ubicarlas en el espacio público,
que solía ser exclusivamente para los varones.
En esa batalla cultural que
realiza la escuela pública argentina, las maestras y maestros ocuparon un lugar
fundamental como sujetos difusores de cultura. En los primeros años de
formación del sistema, las escuelas normales y los colegios nacionales son para
muchos pueblos y ciudades centros culturales con una importante función social.
Las escuelas, los trenes y el telégrafo son elementos modernos fuertemente impulsados por Sarmiento en el territorio. Muy preocupado por los avances de la industrialización, para Sarmiento son el instrumento capaz de sacar al territorio de esa pequeña aldea y transformarla en una nación civilizada.
A través del telégrafo y el
ferrocarril se podrá unir el extenso territorio de la Argentina. La educación
hará lo propio para distribuir los saberes necesarios para formar el ciudadano
para esa nueva nación.
El proyecto de la escuela moderna
acompaña el proceso de integración social que tenía Sarmiento, en particular,
vinculado a los saberes que distribuirían a toda la población: un idioma común,
leer, escribir, contar. También un relato del pasado que dijese “esta es la
historia de la nación”, el conocimiento del territorio a través de la
geografía, una moral cívica que dejara atrás la moral religiosa del pasado
colonial, y también borrando cualquier otra marca cultural.
La escuela pública es parte del
orgullo nacional, un espacio que garantiza derechos y distribuye la riqueza
simbólica de nuestro país, por eso las educadoras y educadores la defendemos,
porque donde está la escuela está la patria.
Los alumnos y alumnas de 7 grado, realizaron una visita al
Museo Ana Frank
Aunque es más conocida como Ana Frank
ó Anne Frank, su nombre real era Annelies Marie
Frank. Nació en 1929, en Alemania, y era la segunda hija de Otto
Heinrich Frank y su mujer Edith Hollander. Toda su familia era de religión
judía, y eso les trajo problemas cuando el régimen alemán nazi consiguió el
poder en Alemania. Su padre, que había tenido buenos contactos dado a su
trabajo, consiguió encontrar un escondite para él y su familia y huir de los
nazis. Con el tiempo, más gente se trasladó a su escondite, una familia y un
dentista que era un amigo cercano de la familia. Todos convivían allí, intentando
ocultarse de los nazis para que no les arrestasen.
El 4 de agosto de
1944 les descubrieron y todos fueron enviados a campos de concentración. Perdió
a sus padres en el camino, pero se quedó con su hermana mayor Margot, y fueron
enviadas a Auschwitz, aunque más tarde acabaron en el campo de Bergen-Belsen.
Allí las mujeres estaban obligadas a trabajar, y las enfermedades se propagaban
demasiado rápido entre la gente.
En 1945 hubo una
epidemia de tifus en el campo donde estaban Ana y su hermana Margot, las dos
acabaron infectadas y murieron por culpa de esa enfermedad ese mismo año.
Su obra
Aunque Ana creyó
que su padre, Otto, había muerto, en realidad sobrevivió. Cuando Otto volvió a
Ámsterdam se enteró de que Ana había muerto y decidió publicar su diario, ya
que sabía que Ana quería ser escritora.
El diario comienza expresando los sentimientos de Ana, sus creencias, describiendo su familia, sus amigos y su situación, y más tarde hablando de la guerra y de cómo se escondía de los nazis.
Más tarde escuchó en la radio que alguien quería publicar testimonios de víctimas después de la guerra, y ella pensó que sería buena idea publicar su diario. Comenzó a editarlo, corregirlo y a reescribirlo, y hablaba sobre convertirse en escritora.
La primera vez que su padre intentó publicar el diario no tuvo éxito, pero después de conseguir ayuda, el diario fue muy conocido. Se escribió una obra de teatro basado en la obra y, además, más tarde, se hizo una película y también un musical en su honor.
En el Primer Ciclo:
¡CELEBRAMOS LA LECTURA CON LOS NUEVOS LIBROS ADQUIRIDOS POR LA ESCUELA!
Cada 17 de agosto conmemoramos un nuevo aniversario del fallecimiento del General José de San Martín, uno de los máximos próceres de nuestra Nación y nuestra querida América.
Puso su vida al servicio de la
libertad de los pueblos y sus logros fueron decisivos para las independencias
de Argentina, Chile y el Perú.
En este espacio dejamos reflejado
las composiciones para el General José de San Martín; como el trabajo colectivo
de los alumnos y alumnas de 7 grado del turno mañana y tarde de nuestra querida
Escuela Joaquín V. Gonzalez.
El Cruce de los Andes consistió
en el punto de partida de la consolidación de la independencia en lo que hoy
conocemos como Argentina, Chile y Perú.
A inicios de 1814, cuando el Cruce de los Andes fue concebido, Chile se encontraba en poder de los patriotas, pero fue tomado nuevamente por los realistas en octubre de ese mismo año. De modo que cuando se inició el camino hacia Santiago, a principios de febrero de 1817, San Martín sabía que del otro lado de la cordillera lo esperaban tropas españolas que pretendían impedir el avance del Ejército de los Andes. Por esta razón, utilizó distintas tácticas de distracción, entre ellas, la de dividir sus tropas en seis frentes: dos ingresaron a Santiago de Chile por el norte, otros dos por el centro (que fue por donde efectivamente ingresó San Martín) y finalmente dos por el sur (el lugar por donde los realistas creían que llegaría el Ejército de los Andes).
Este avance por sorpresa permitió el triunfo en la cuenca de Chacabuco (12 de febrero), al que siguieron una inesperada derrota en Cancha Rayada (marzo de 1818) y el aseguramiento del triunfo patriota semanas después en la batalla de Maipú (abril de 1818). La independencia de Chile, declarada en 1818, estaba asegurada.
EL CRUCE DE LOS ANDES EN 360º
San Martín llegó a Buenos Aires
el 9 de marzo de 1812, junto con Carlos de Alvear, quien se convirtió en jefe
de la Logia Lautaro, un grupo masónico vinculado a otros similares en Europa,
que se organizó en América para impulsar la independencia en toda
Hispanoamérica. En Buenos Aires, San Martín coincidió con Bernardo de
Monteagudo, un referente de la «Sociedad Patriótica» que lo acompañará a lo
largo de toda su trayectoria política y militar.
Recordemos que Monteagudo formaba
parte del sector más radicalizado de la Revolución de Mayo y se identificaba
con los «morenistas» (el sector referenciado con las ideas políticas de Mariano
Moreno, uno de los secretarios de la Primera Junta, fallecido en 1811).
La Primera Junta le confió a San Martín, recién llegado a Buenos Aires, la organización de un regimiento con el objetivo de cuidar las costas del río Paraná, lo que dio origen al Regimiento de Granaderos a Caballo. Este regimiento tuvo un entrenamiento militar de excelencia, basado en las tácticas y las estrategias de la resistencia española a los ejércitos napoleónicos, y debutó en febrero de 1813 en la batalla de San Lorenzo, donde derrotó a las tropas realistas.
En enero de 1814 San Martín fue
nombrado jefe del Ejército del Norte, relevando a Manuel Belgrano. Rápidamente
llegó a una conclusión que cambió el rumbo de los acontecimientos en las
Provincias Unidas y la historia de la estrategia militar: la idea de sorprender
al ejército realista lanzando una ofensiva, ya no desde el Alto Perú —donde los
españoles tenían posiciones consolidadas—, sino desde Chile, para luego llegar
por mar a Lima, que era el centro del poder español. San Martín anticipó este
plan a Rodríguez Peña en una carta.
Por esta razón, San Martín
declinó el mando del Ejército del Norte y solicitó ser declarado intendente de
Cuyo, lo cual le fue concedido por Gervasio Posadas en 1814. Con el apoyo de la
sociedad cuyana, resistió un intento de desplazamiento propiciado por el
director supremo, su camarada Carlos de Alvear, quien poco después fue
reemplazado por Juan Martín de Pueyrredón, que se reunió con San Martín en
Córdoba y aprobó su plan. Desde 1815 a febrero de 1817, San Martín organizó en
Mendoza el Ejército de los Andes, mientras presionaba al Congreso de Tucumán
para que declarara la independencia.
San Martín nació el 25 de febrero
de 1778 en Yapeyú, hoy provincia de Corrientes, y murió a los 72 años en
Boulogne Sur Mer, Francia. Aunque suene paradójico, siendo uno de los próceres
más destacados del país, vivió pocos años en estas tierras. A los cinco años
partió con su familia hacia Cádiz, España, donde se enroló en el ejército para
combatir a las tropas napoleónicas que, luego de invadir el reino español, obligaron
a Fernando VII a dimitir en su trono en 1808. En este período, ascendió de
capitán de caballería a teniente coronel, por su papel en la Batalla de Bailén
(1808).
La Rendición de Bailén es un óleo
realizado en 1864 por el pintor español José Casado del Alisal.
Sus dimensiones son de 338 × 500
cm.
En 1921 fue donada por el rey
Alfonso XIII al Museo de Arte Moderno.
El avance de Napoleón sobre Europa era sin dudas el acontecimiento político-militar más importante de aquellos días. A pesar de ser uno de los protagonistas de esa experiencia en las filas de la resistencia española, hacia 1811 San Martín decidió volver a América, no sin antes tener una breve estadía en Londres.
Un 9 de marzo de 1812, San Martín
arriba a Buenos Aires a fin de colaborar con el sueño de liberación americano.
En el mapa interactivo podrás ver los viajes de José de San Martín de Yapeyú a España y de Europa a la Revolución.
España se había liberado de los
franceses y el rey Fernando VII había vuelto al trono y se predisponía a
recuperar los territorios americanos que estaban en manos de los revolucionarios.
El ejército realista había comenzado a avanzar por toda la región derrotando a
una parte de los movimientos independentistas americanos.
Ante esa situación, las
Provincias Unidas se juntaron para decidir qué hacer frente al peligro realista.
El Congreso General Constituyente de las Provincias Unidas en Sudamérica se
reunió en San Miguel de Tucumán para limar asperezas entre Buenos Aires y las
provincias, pues sus relaciones estaban deterioradas.
Cada provincia eligió un diputado
cada 15.000 habitantes. Las sesiones del Congreso se iniciaron el 24 de marzo
de 1816 con la presencia de 33 diputados de los 34 elegidos.
Finalmente, y después de arduas
discusiones, el 9 de julio de 1816 los representantes firmaron la declaración
de la Independencia de las Provincias Unidas en Sudamérica y la afirmación de
la voluntad de “investirse del alto carácter de una nación libre e
independiente del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli” y “de toda otra
dominación extranjera”. De este modo, después del proceso político iniciado con
la Revolución de Mayo de 1810, se asumió por primera vez una manifiesta
voluntad de independencia.
La casa histórica de Tucumán se
construyó en 1760. Pertenecía a una importante familia local, la de Francisca
Bazán, esposa de Miguel Laguna. Era una casa con varias habitaciones, patios
que las conectaban y su único ornamento eran unas columnas salomónicas ubicadas
a los costados de la puerta principal.
En 1904, el gobierno la restauró
pero debido a su pésimo estado tuvo que demoler gran parte de la vieja casa. La
única parte que fue salvada fue el Salón de la Jura de la Independencia. La
reconstrucción intentó ajustarse al máximo en cada detalle del edificio
original utilizando, incluso, los mismos tipos de ladrillos, tejas y baldosas.
En 1941 fue declarada monumento
histórico. Actualmente funciona como museo y es centro tradicional de los
festejos por la Declaración de la Independencia.
Allí cada día 9, el Liceo Militar
“General Aráoz de Lamadrid” realiza el relevo de guardia en el Museo de la Casa
Histórica de la Independencia.
Con la intención de resaltar las
tradiciones de nuestro pasado, los soldados del Liceo Militar, con el uniforme
del Regimiento de Infantería de Montaña 10 y acompañados por la Banda Militar
“Sargento Primero Pedro Bustamante” del Instituto, realizan esta ceremonia.
De esta forma, el Ejército
Argentino junto al pueblo tucumano recuerdan el pasado y mantienen la honesta
tarea de custodiar la histórica vivienda donde se juró y se proclamó nuestra
Independencia aquel 9 de julio de 1816.
Mientras preparaba en Cuyo al
Ejército que cruzaría Los Andes, San Martín se mostraba impaciente para que el
Congreso reunido en Tucumán proclamara la Independencia. En una de las cartas
que mantiene con uno de los congresales, el representante de Cuyo, Tomás Godoy
Cruz, escribía: "¿Hasta cuándo esperamos para declarar la Independencia?
¿No le parece a usted una cosa bien ridícula acuñar moneda, tener el pabellón y
cucarda nacional, y por último hacer la guerra al soberano de quien en el día
se cree dependemos?". Y concluía: "Veamos claro, mi amigo, si no se
hace, el Congreso es nulo en todas sus partes, porque reasumiendo este la
Soberanía, es una usurpación que se hace al que se cree verdadero, es decir a
Fernandito".
El contexto era sumamente
complejo, los realistas habían recuperado amplios territorios en América, entre
ellos, Chile y buena parte del Alto Perú, lo que constituía toda una amenaza
para las Provincias Unidas. En Europa, se asistía a la restauración de las
monarquías; en la Banda Oriental, podía constatarse el avance portugués; y en
el plano interno, las relaciones entre el gobierno central y el litoral estaban
quebradas. Asimismo, las relaciones entre Buenos Aires y provincias que
participaban del Congreso no estaban exentas de tensiones.
Finalmente, el acta de la
Independencia se firmó el 9 de julio de 1816, donde prevaleció una postura que
representaba el mandato de la mayoría de las provincias: investir a las
Provincias Unidas del "alto carácter de una nación libre e independiente
del rey Fernando VII, sus sucesores y metrópoli". Quedaba expresamente
rechazada toda fórmula intermedia que habilitara algún tipo de protectorado. Se
trató, pues, de una manifestación clara, acorde con el pedido de San Martín, de
declarar la Independencia absoluta de las Provincias Unidas respecto a la
corona española y "de toda otra dominación extranjera", según la
fórmula agregada a la proclama días después en las siguientes sesiones del
Congreso.
La proclama se publicó en
español. También en quechua y aymará con el fin de incorporar al proceso a los
pueblos originarios.
Los 29 diputados del Congreso de
Tucumán que suscribieron el acta de Independencia declarada por el Congreso de
las Provincias Unidas en Sud América fueron:
• Presidente: Francisco Narciso
de Laprida, diputado por San Juan.
• Vicepresidente: Mariano Boedo,
diputado por Salta.
• Secretarios: José Mariano
Serrano, diputado por Charcas y Juan José Paso, diputado por Buenos Aires
• Diputados:
- Por Buenos Aires: Dr. Antonio
Sáenz, Dr. José Darragueira, Fray Cayetano José Rodríguez, Dr. Pedro Medrano,
Dr. Esteban Agustín Gascón y Dr. Tomás Manuel de Anchorena.
- Por Catamarca: Dr. Manuel
Antonio Acevedo y Dr. José Eusebio Colombres.
- Por Córdoba: Eduardo Pérez
Bulnes, José Antonio Cabrera y Lic. Jerónimo Salguero de Cabrera y Cabrera.
- Por Jujuy: Dr. Teodoro Sánchez
de Bustamante.
- Por La Rioja: Dr. Pedro Ignacio
de Castro Barros.
- Por Mendoza: Tomás Godoy Cruz y
Dr. Juan Agustín Maza.
- Por Salta: Dr. José Ignacio de
Gorriti.
- Por San Juan: Fray Justo Santa
María de Oro.
- Por Santiago del Estero: Pedro
Francisco de Uriarte y Pedro León Gallo.
- Por Tucumán: Dr. Pedro Miguel
Aráoz y Dr. José Ignacio Thames.
- Por Mizque: Pedro Ignacio
Rivera.
- Por Charcas: Dr. Mariano
Sánchez de Loria y Dr. José Severo Malabia.
- Por Chichas (incluyendo a
Tarija): Dr. José Andrés Pacheco de Melo
En esa sesión no estuvieron
presentes cinco diputados: el coronel José Moldes (Salta), que se encontraba
detenido; el coronel Juan José Feliciano Fernández Campero (Chichas), que
estaba al mando de tropas en el frente de combate; el presbítero Miguel Calixto
del Corro (Córdoba), que estaba realizando una misión diplomática ante José
Artigas; el médico Pedro Buenaventura Carrasco (Cochabamba), que estaba en
servicio en el Ejército del Norte y el diputado Juan Martín de Pueyrredón (San
Luis), que había viajado a Buenos Aires para asumir el cargo de Director
Supremo.
Te invitamos a descubrir y navegar este sitio dedicado al Mes de la Lectura...
Hoy presentamos en esta jornada ESI tres propuestas dos para el primer ciclo y uno para el segundo para ver, pensar y conversar con alumnos, alumnas y docentes
Manuel Belgrano nació en Buenos
Aires el 3 de junio de 1770. Estudió, primero, en el Colegio de San Carlos y
luego en las Universidades de Salamanca y Valladolid en España, donde obtuvo el
título de Abogado.
En el año 1794, nuevamente en Buenos Aires, asumió como Secretario del Consulado, desde donde, entre otras actividades, fomentó la educación. Durante las invasiones inglesas, en el año 1806, Belgrano se sumó a las milicias criollas con el objetivo de defender la ciudad.
Para aprender jugando
Cumplió un rol protagónico en la Revolución de Mayo de 1810 siendo nombrado vocal de la Primera Junta, cargo que dejó el 22 de septiembre del mismo año para asumir el mando de la expedición al Paraguay con el grado de General en Jefe.
En el año 1812 el Primer Triunvirato dispuso la utilización de una escarapela nacional de dos colores: blanco y azul celeste, conforme al diseño propuesto por Belgrano, quien la hizo lucir a sus tropas. El 27 de febrero de 1812, creó una bandera con los mismos colores de la escarapela, reuniendo a sus tropas en Rosario, a orillas del río Paraná y les ordenó a sus oficiales y soldados que le juraran fidelidad.
A continuación mostramos y te contamos sobre la historia de la Bandera:
El 23 de agosto de 1812 el ejército patriota comenzó la heroica retirada del pueblo de Jujuy con dirección a Tucumán, episodio que se conoce como el Éxodo Jujeño.
En 1816, Belgrano participó activamente en el Congreso de Tucumán, el cual declaró la Independencia de la Patria y se decretó como insignia nacional la bandera por él creada.
Manuel Belgrano murió el 20 de junio de 1820, en la ciudad de Buenos Aires.
Su
nombre completo era Martín Miguel Juan de la Mata de Güemes Montero Goyechea y
la Corte, o simplemente Alias "Güemes". Fue un militar revolucionario
salteño, que nació en el campo de la actual provincia de Salta y a los 14 años
viajó a Buenos Aires para comenzar su entrenamiento militar.
Su
primera batalla la libró en las invasiones inglesas de 1806 y 1807. Dos años
más tarde, volvió a su provincia natal mientras en Buenos Aires comenzaba lo
que sería la Revolución de Mayo de 1810.
Cuando
comienza la denominada guerra la Independencia, Buenos Aires envía una
expedición auxiliar al territorio del Alto Perú. Güemes, que era integrante del
Ejercito del Norte, se puso a cargo del escuadrón gaucho, el cual fue crucial
para la victoria de la batalla de Suipacha, la única victoria patriota en esa
expedición.
Tras
la derrota del ejercito auxiliar de Buenos Aires en la batalla de Huaqui, llegó
al norte Manuel Belgrano como comandante del Ejército del Norte y ordenó a
Güemes volver a Buenos Aires por indisciplina.
Luego
de la derrota de la expedición de Belgrano en la batalla de Ayohúma y el
posterior éxodo jujeño, es ascendido a teniente coronel y reintegrado a
Ejercito del Norte, ahora comandado por José de San Martín, como jefe de las
fuerzas de caballería.
La
estrategia de esta tercera expedición fue poner a Güemes y sus guerreros
gauchos en la defensa del Alto Perú, mientras el Ejercito de los Andes liberaba
Chile y liberaba Lima por vía marítima.
Posteriormente
fue el primer gobernador de la provincia de Salta aunque le fue difícil ser
reconocido como tal. Durante su gobernación, siguió librando batallas contra
los restos de la tropa realista y resistieron en seis oportunidades las
invasiones realistas posteriores a la independencia.
El
6 de junio, José María Valdez ocupó la ciudad de Salta. Güemes fue herido por
una bala, en el combate de resistencia. Al ser hemofílico su herida nunca
cicatrizó y murió diez días después, el 17 de junio de 1821, a los 36 años de
edad.
María Magdalena Dámasa de Güemes de
Tejada, conocida como “Macacha”, hermana del General Martín Miguel de Güemes,
nació el 11 de diciembre de 1787 en Salta.
Aunque la historiografía se haya
detenido en la figura de Martín Miguel, los Güemes han aportado un valor más a
la lucha por la independencia: Macacha, madre del pobrerío, guía y estratega,
mediadora, organizadora y culta, cuyo nombre completo fue María Magdalena
Dámasa Güemes. Además de una influencia inspiradora, fue una líder que
construyó su autoridad con el ejemplo.
Magdalena “Macacha” Güemes fue mujer
nacida en “cuna noble” que tomó la decisión de transitar la existencia a
caballo, apoyando un ejército, organizando talleres de costura de uniformes
militares, recorriendo ranchos en busca de apoyos para su hermano Martín Miguel
y la causa de los gauchos. Su padre era funcionario de la corona española y su
madre era descendiente de conquistadores. De los ocho hermanos, ella fue la
sexta y la primera mujer. Su padre le enseñó a leer a los cinco años; estudió
música y tocó el piano y la flauta.
En 1803 Macacha se casó a los 16 años
con Román Tejada Sánchez, hijo de una de las familias más tradicionales y
antiguas de Salta, capitán del Regimiento de Patricios. Tuvieron hija, Eulogia.
A pesar de su pertenencia a la alta sociedad salteña, al igual que su hermano
Martín y su marido, tuvo muy buen trato con los peones de sus haciendas,
quienes le prodigaron lealtad, y serían integrantes de su futuro ejército.
Con los Güemes a la cabeza, Salta estuvo
casi en guerra con los españoles durante la década que va desde 1813 a 1823.
Martín era considerado “el padre de los pobres”. Macacha lo acompañó desde la realización de
tareas de espionaje: organizó a un grupo de mujeres que escondían mensajes
debajo de sus polleras con información sobre los movimientos y los proyectos
del adversario a través de los habitantes de las estancias.
Contra la corriente
Ana María Cabrera en su novela “Macacha
Güemes” relata que: “… con pocos años de diferencia, los hermanos Martín y
Macacha Güemes comparten de niños sus juegos y travesuras, se entienden sin
necesidad de hablar y, ya adultos, escriben a dúo memorables páginas de nuestra
historia. Si bien Martín es quien cumple el rol protagónico en la guerra
gaucha, Macacha tiene un papel fundamental en esos años de combate contra los
españoles y la Patria Nueva, encarnada por las elites porteñas.
La hermana de Güemes se viste de gaucho
y recorre Salta llevando comida y ropa a los humildes, recoge importante
información y organiza a otras mujeres, que funcionan también como espías.
Bella, seductora y con inteligencia de estratega, se brinda por entero a la
misma lucha que llevará a su hermano a la muerte a los treinta y seis años. Sin
distinción de color o de raza, las mujeres del norte argentino, cultas y
analfabetas, amas y esclavas, se unen a ella para urdir la trama que impide el
avance de los realistas desde el Alto Perú hacia Buenos Aires.
Los realistas y el gauchaje
Martín Miguel de Güemes fue nombrado gobernador de Salta por voluntad popular en el año 1815. A las luchas contra las fuerzas del Rey se sumaron las disputas con los de su propia clase ya que estaban dispuestos a acordar con los “Realistas” antes que aceptar el poder del gauchaje. Los realistas defendían la monarquía española, oponiéndose a los movimientos independentistas de Hispanoamérica.
Macacha se convirtió en la “operadora política” de su hermano, como sucedió en 1816, en el conflicto con José Rondeau, que comandaba las fuerzas del gobierno. El “Pacto de los Cerrillos” se denominó aquel acuerdo entre Güemes y Rondeau, que abrió camino a la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata de la corona Española.
A ese acuerdo lo celebró el General San Martín, como contó Alfonsina Barraza en su columna de “Tardes Tolendas” en la que también desarrolló los detalles de la desavenencia entre el gobernador salteño y el Director Supremo de las Provincias Unidas, que supo interpretar Macacha en términos políticos. Gracias a su mediación se acordó que Salta seguiría con su “guerra gaucha” bajo la conducción de Güemes y ayudaría a las tropas enviadas desde Buenos Aires.